CAPÍTULO 1 * LAS CLASES COMPARTIDAS



Era una día de colegio como cualquier otro en el castillo de Howarts, era su sexto año Harry se había enamorado perdidamente de alguien que casi todo el mundo odiaba, era muy frio y dos por tres violento pero él lo deseaba con locura y ese día en el colegio les había tocado hacer un trabajo juntos, el odio entre casas estaba muy arraigado pero nadie lo cambiaba.

Los de Slytherin se sentaban en sus lugares y los de Gryffindor también pues cada uno andaba en sus cosas haciendo comentarios entre ellos. Snape les dio la orden de hacer una complicada poción por lo que hizo parejas entre casas, la poción era para ayudar a transformar objetos inanimados en flores de cualquier clase.

Hermione se quedaba pensando en una determinada flor que le gustaría tener allí pero no dijo nada pues estaba acompañada de Ron por lo que no podía pensar en hacer nada complicado con él. Harry pensaba en que hacer ya que estaba acompañado del famoso príncipe de Sly que era una serpiente baja y muy manipuladora.

Él como siempre se mostraba burlón y muy engreído pero Harry no le seguía el juego simplemente se pusieron a trabajar porque el orgullo de ninguno de los dos permitiría hacerlo. Eso era lo único que los mantenía medianamente concentrados en sus tareas.

Draco pensaba en ir a Irlanda en esas vacaciones pues su padre le había dicho que irían allí, para él era una de las mejores mansiones pues tenía un montón de flores y plantas exóticas que le encantaban y con ese hechizo podría poner más en su colección personal. A pesar de lo que todos decían él no era así como aparentaba solo se dejaba llevar por el estatus que debía mantener.

Las clases terminaron relativamente tranquilas a pesar de que estaban juntos los Sly y los Gryffindor todos se retiraban la última en irse del salón fue Hermione pues pensaba en algunas cosas y estaba bastante distraída saliendo de allí.

Los pasillos se llenaron de chicos de todas las clases andando de aquí para allá pues tenían el receso del mediodía, algunos aprovechaban a comer y otros a pasear por los amplios y verdes terrenos del castillo.

El lago siempre se mantenía sereno pero su serenidad era solo apariencia pues una densa niebla lo cubría por las mañanas y por la tarde. Todo se veía tranquilo para ser que se acercaba la guerra final. Todos estaban expectantes de lo que iría a pasar.

En la sala común de Gryffindor estaban todos contentos hablando entre ellos y además se organizaban entre ellos para ir al viejo salón donde se reunía el ED como en el quinto año para afianzar un poco más sus conocimientos de hechizos.

En la noche en una incursión a la sección prohibida de la biblioteca sacaron libros que tenían hechizos que podían usar para la guerra. Como siempre la encargada de la lectura y de anotarlos era Hermione ya que era la sabelotodo de allí. El que los lanzaba primero era Harry por su conocimiento de ellos y los demás se acomodaban para ponerlos en práctica.

Además también habían llevado libros de herbólogia para así también conocer plantas y los diferentes ingredientes de las pociones que podían usar.

Nadie sabía de sus reuniones secretas porque aún seguían usando las antiguas monedas para comunicarse para realizar las diferentes sesiones de práctica. Además practicaban formas de reforzar la duración de sus patronus por si se veían acorralados por dementores.

Las prácticas de hechizos se iban haciendo cada día más necesarias para los jóvenes que se preparaban para ir a la guerra final contra Voldemort, la vida ya no era tranquila para nadie por eso todos debían colaborar en esto.

Mientras Umbridge andaba en el colegio no había dejado que los chicos aprendieran a defenderse pero después de que ella se fue todos los alumnos se sentían mejor, más confiados ya que podían reunirse de nuevo y conversar.