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Advertencia: Violencia física y psicológica, violación, parafilia.

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- Hola Elías, ¿Quieres hacer el trabajo conmigo? - Se agacha hasta mi altura y me mira a los ojos, esperando respuesta.

El chico que me tomó por sorpresa, sacándome de mis propios pensamientos, es Alex, de cabello castaño oscuro y con una amable sonrisa en su rostro.
Por lo que sé le va bien en esta materia, y a mí me va ni mal ni bien, si la hacemos juntos podría tener una nota más alta y así talvez subir mis notas, lo que no hace nada mal en mi segundo año de universidad.

- Eh... Claro, ¿Cuándo empezamos?
-Esta misma tarde en mi casa, si es que puedes.
- No hay problema, nos vemos a la salida.
- Ok, adiós - Se despidió con una sonrisa y agitando su mano.

Miré la hora y vi que era hora del descanso, conduje mi silla de ruedas a la salida del salón y me dirigí a una zona con pasto que estaba allí cerca.
Cuando era niño tuve una enfermedad la cuál hizo que tuvieran que amputarme ambas piernas, gracias a ello los niños de mi curso se burlaban de mi, por lo que no pude hacer ningún amigo. En el instituto se repitió la historia, ese rechazo era tan fuerte que tuve que estar en tratamiento con el psiquiatra, porque padecía de fobia social. Dejé mi tratamiento al entrar a la universidad, ya que me sentía mucho mejor y noté que las demás personas estaban muy comprometidas con sus estudios, por lo que no tenían tiempo para estar moléstandome. Aún así no tengo ni un amigo, pero no me importa en absoluto, debo concentrarme en mis estudios para poder trabajar en lo que quiero sin tener que preocuparme mucho por mi condición física.
Luego de estar en el césped leyendo me fui otra vez a clases y la tarde pasó como siempre...

A la salida me quedé esperando unos minutos en la entrada de la universidad hasta que vi a Alex, me acerqué a el y lo llamé con un pequeño grito, para que notara mi presencia.

- ¡Aleeex! - El se giró y se dirigió hacia mí.

- Bueno, ¿Nos vamos? Mi casa queda cerca - Dijo con una sonrisa.

- ¡Si! - sonreí en respuesta y nos pusimos en marcha.

Al caminar un rato nos topamos con un gran edificio, entramos y nos subimos al ascensor, con dirección al piso 14, habitación 206.

- Pasa - Alex abrió la puerta haciéndome un ademán con la mano para que entrara.

Entré un poco incómodo, ya que era una casa desconocida. Sus paredes eran blancas y la mayoría de los adornos eran de un tono azul marino y negro, haciendo que se viera todo muy elegante.

- Ven, sígueme-  Comenzó a caminar por un angosto pasillo, y yo lo seguí.

Al entrar a su habitación noté que todo estaba decorado con los mismos colores que estaban por casi toda la casa.
Alex se sentó en un pequeño escritorio que tenía al lado de la ventana, mientras que yo estaba ordenando mis materiales en su cama, y comenzamos a hacer el trabajo.
Principalmente no interferíamos con lo que estaba haciendo el otro, pero de vez en cuando hablábamos acerca de la presentación y el orden que debía tener el trabajo.

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- Haah... - suspiré al terminar una parte del trabajo.

Al parecer Alex también había terminado su parte del trabajo, ya que lo vi levantarse e irse hacia el pasillo que conectaba con el living.
Mientras movía mis hombros hacia atrás para tratar que el dolor de espalda desapareciera vi que Alex me extendía un vaso de agua.
- Perdón, se me había olvidado traer algo para beber, debes estar cansado - Dijo mientras pasaba una de sus manos por detrás de su cabeza, mostrando un poco de vergüenza en su sonrojo y sonrisa nerviosa.

- No pasa nada, yo tampoco acostumbro tomar muchos descansos - Sonreí notando como Alex hacía una expresión más tranquila mientras se sentaba en su cama, quedando a la misma altura que yo.
Nos quedamos un momento callados mientras tomábamos agua para recuperar nuestras fuerzas.

- Y... ¿Cómo te va en la universidad? He visto que no hablas con mucha gente, pero tus notas no son malas - Dijo mientras tomaba otro sorbo de agua.

- Pues, como sabes, tengo notas regulares y no hablo con muchas personas, pero está bien, me siento más tranquilo - expliqué mientras lo miraba de reojo.

- Mmm... - se limitó a no decir nada.

Tras pasar un rato saqué mi celular de mi bolsillo y vi la hora, ya se estaba haciendo un poco tarde, así que me dispuse a ir a casa.

- Alex, ya se está haciendo un poco tarde, me tengo que ir - le avisé.

- Ah, bueno, te acompaño hasta la puerta - Se levantó y caminó hasta la pierta de su habitación, abriéndola.

Salí de su habitación y me dirigí hacia el living por el pasillo, Alex estaba a mi lado izquierdo.
Seguí empujando las ruedas de mi silla hasta llegar al living, el cuál conecta con la entrada.
De un momento a otro la rueda derecha de mi silla chocó con una viga del suelo, la cual estaba levantada, haciéndome caer con fuerza al piso.

- Oye estás bien, ¿Te ayudo?

Por alguna razón sentí que la voz de Alex había cambiado a un tono más grave, algo amenazante...

- No, estoy bien... ¿Podrías ayudarme a levantar enderezar mi silla, por favor?

.    .     .  Narra Alex  .     .     .

Tomé la silla de ruedas por los mangos que están en el respaldo de la silla, la levanté un poco y con mucha fuerza la aventé nuevamente contra el piso, haciendo que Elías se hiriera parte del brazo derecho, solo de ver como tuvo un pequeño espasmo de dolor me dieron ganas de pasar a la siguiente fase.
Nuevamente tomé la silla, mientras que escuchaba quejidos de dolor y quejas de Elías me acercaba a un pequeño cuarto en donde guardo mis herramientas de "trabajo".
Al llegar empujé la silla, haciendo que Elías cayera nuevamente, cerré la puerta con pestillo, por si mis padres llegaban y me dirigí a un mueble, que estaba lleno de difierentes instrumentos de tortura. Tomé una cinta de embalaje, un alicate y unas trampas para ratas.
Me acerqué a Elía, quien estaba tirado en el piso. Tomé su silla, la cerré y la puse junto a la pared.
Con la cinta de embalaje le tapé la boca, hacía mucho ruido.

- Esta habitación es insonorizada, pero no quiero escuchar tus quejas ahora - Hablé con tono firme, mienyras qué por dentro estaba sonriendo.

Tomé una ratonera y la alisté, la acerqué con lentituda su mano, viendo detenidamente la expresión de su rostro. Hice que sus dedos de su mano derecha quedaran atorados en la ratonera.
Sus gritos ahogados y expresiones de dolor solo me daban más ganas de torturarlo más, incluso podría decir que me había puesto duro.
Tomé una cuerda que estaba colgada en una de las paredes y amarré su muñeca izquierda con fuerza, logrando que la curculación de su brazo se detuviera, volviendo toda su mano morada y completamente incapaz de moverla a voluntad.
Aprovechando que ya no podía poner resistencia me acerqué a su cara, lamiéndola desde su boca tapada con conta por su mejilla hasta su ojo, el cual Elías había cerrado por reflejo.
Con mi pulgar e índice abrí su ojo y metí mi lengua en el. Movía mi lengua en busca de su irirs, la cual no paraba de moverse, dirigí mi lengua a uno de los extremos del ojo, dando cortos lametazos. Desde el borde volví nuevamente a buscar la iris y empecé a lamerla con fiereza.
Dejé su ojo y nuevamente pasé mi lengua por toda su cara, dándome cuenta de que Elías estaba llorando, lo que me incitó a seguir, deteniéndome en su boca con cinta, la cual lamí con mucho deseo, dejándola completamente húmeda.
Alejé mi cara y lo vi a los ojos por un momento, esa expresión de furia y tristeza despertaba mis instintos más profundos.
Tomé otra cuerda, pero ahora la amarré al rededor de su cuello, dejándola de una forma en que yo tirara y esta se apretara por la fuerza que ejercía.

Apreté con fuerza su cuello con la cuerda al mismo tiempo que mordía con fuerza su cuello, especialmente las venas que le sobresalían y que pareciera que en cualquier momento se romperían. Por su ciello se resbalaban sus saladas lágrimas, las cuáles lamía con pasión.

Luego de dejarle muchas marcas de mordidas le tiré el cabello haciendo que me mirara directamente a los ojos. Me acerqué a su oído, mordiéndolo y lamiéndolo.

- Mírate, ni siquiera puedes defenderte de un tipo que te está golpeando, todo por ser un puto inválido. Desearía que pudieras verte a ti mismo en este momento, das taaaanta pena, no puedes ni pararte correctamente, no has pensado en morir alguna vez, eso que tienes no se llama vida, y eres tan débil que no puedes ni siquiera responderme con palabras - Le quito la cinta de la boca y espero a que me diga algo.

- Ngh... - se limita a llorar mientras baja la cabeza.

- ¿Ves? No puedes decir nada, ya que todo lo que dije es verdad, ¿No? - nuevamente tiro su pelo, acercando más su cara y le doy un beso, lamiendo todo el caliente interior de su boca y mordiendo su labio hasta sacarle sangre.

Me separo de él pero quedamos unidos por un hilo de caliente saliva.
Lo puse de estómago contra el piso y le bajé los pantalones junto con sus boxers,       acerco mi prmene erecto a su entrada, empujando fuertemente para lograr que entrara.

- N-no! Por favor... No...! - Lloriqueba repitiendo esas palabras una y otra vez.

Yo hacía oídos sordos y seguí insistiendo, hasta que logré entrar en él, inmediatamente comencé a moverme tan fuerte que hasta le salía sangre, haciendo que su entrada estuviera cada vez más húmeda y caliente, lo que me hacía sentir extremadamente bien, tanto que sentía que en un poco más me correría.


.     .     .  Narra Elías  .     .     .

Gritaba descontroladamente, lloraba, intentaba moverme pero nada funcionaba, Alex seguía empujando fuertemente mi interior, sentía que me salía sangre pero el ni se inmutaba.

Solo me queda esperar a que Alex termine esta tortura, en mi condición muchas cosas son limitadas, y esto es lo que me pasa por ser un inválido, todo el mundo siempre me lo había dicho y demostrado, yo nunca les creí, así que seguía esperando el día en el que ya no tuviera que preocuparme por eso, pero es algo que llevo y llevaré marcado a lo largo de toda mi vida. Toda esta situación es mi culpa, por no poder caminar, por no ser como debería ser.

- ¿Qué pasa? ¿Te estás durmiendo? Sigue gritando para mi - Dijo en mi oreja, seguramente sonriendo.

Volvió a embestirme más feurte que las otras veces, haciendo que soltara un gran grito de dolor, al mismo tiempo que Alex se corrió dentro de mi.

- Uff, eso estuvo bien... Hahh... Talvez te tenga aquí un tiempo más - Rió levemente mientras salía de mi interior.

Yo solo volví a esconder mi cara de él, mientras veía que el se paraba y buscaba algo.


.     .     .  Narra Alex  .     .     .


Saqué un paralizador eléctrico y le acerté justo en su cuello, haciendo que callera desmayado en el piso.

Después de limpiar un poco lo que había ensuciado guardé a Elías en un gran ropero vacío que estaba pegado a la pared.
Luego fui a bañarme, y al salir ya vestido del baño me encuentro con mis padres, los cuales al parecer acababan de llegar de las compras.

- Oh, hola Alex, en un rato estará lista la cena - dijo mi padre mientras iba con las bolsas de compras a la cocina.

Me encaminé hacia mi habitación hasta ver que mi madre estaba cerrando la puerta del cuarto de herramientas, la cual se me había olvidado cerrar. Un sudor frío recorrió mi frente minetras mi madre se acercaba a mi.

- Alex, la próxima vez que ocupes esa pieza recuerda cerrar la puerta, ya sabes que no me gusta ver todas esas heramientas desparramadas por el piso - Dijo mi madre con un fuerte tono.

- Ok, es que estaba haciendo un trabajo de la universidad - Pasé mi mano por detrás de mi cabeza, haciéndome el inocente mientras sonreía.


                   .     .     .     FIN     .     .     .

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